CSI consiguió recientemente un contrato de renting para una instalación de PCs y portátiles valorada en 5 millones de dólares. Competíamos contra la arrendadora del propio fabricante, que presentó un tipo extremadamente atractivo. Tanto, que el cliente pensó que la elección era evidente.
Hasta que nuestro comercial recomendó revisar la oferta con detalle. El CIO volvió a leer el contrato. Y descubrió que la competencia se reservaba el derecho a cobrar un mes adicional de alquiler al final del contrato. Ese detalle eliminaba por completo la supuesta ventaja de la propuesta y ponía de manifiesto la falta de transparencia.
La única manera fiable de comparar ofertas de renting es leer la letra pequeña. Una oferta baja no significa nada si viene acompañada de condiciones o penalizaciones que encarecen el coste total.
Preguntas necesarias para evitar confusiones:
- ¿Existen comisiones adicionales (depósitos, tasas de reposición, gastos administrativos…)?
- ¿Qué flexibilidad tendré al finalizar el contrato? Los acuerdos que obligan a comprar, ampliar o renovar solo con el mismo proveedor no son buenos acuerdos.
- ¿Cómo se determinará el valor de mercado si quiero adquirir el equipo? ¿Hay mecanismos independientes en caso de discrepancia?
- ¿Los requisitos de devolución son razonables? ¿Exigen embalaje original o accesorios ya irrelevantes?
Estos son solo algunos ejemplos de posibles problemas. La conclusión es sencilla: lee los detalles, compara de forma honesta y confía en tu criterio. Así tomarás la mejor decisión en renting.